CALIDOSCOPIO, EL PRIMER COLECTIVO FOTOGRÁFICO COLOMBIANO QUE FOTOMERAKI TIENE EL PLACER DE PRESENTAR.

Creemos que existe mucho aprendizaje a partir de estas formas de realizar trabajo en conjunto por y para la fotografía, por eso creamos este espacio donde pueden hacer seguimiento de estas interesantes propuestas y como siempre, alimentarse de todos estos proyectos creativos y reflexionar sobre el momento fotográfico que se esta viviendo en Colombia. Aquí los dejamos con la entrevista.

¿Quiénes son ustedes?

Calidoscopio es un colectivo que toma la forma de un laboratorio de imágenes. En él convergen un grupo de fotógrafos que pretenden, a partir de su mirada individual, aportar a un caleidoscopio colectivo. Generamos y estimulamos actividades formativas para adquirir conocimientos y desarrollarlos prácticamente en la producción fotográfica pensada desde Cali.

Pretendemos, sin desconocerla, ir más allá de la discusión técnica, haciendo hincapié en el análisis de las propuestas visuales y su abordaje desde las diversas tecnologías. Pensando así en diversos temas que inician con el imaginario urbano que cada uno ha ido construyendo, pero sin limitarnos a la ciudad, partiendo desde ella y regresando a ella.

Queremos generar redes en el contexto local, nacional e internacional estimulando el diálogo con otros creadores y la generación de audiencias críticas frente al concepto de la representación fotográfica.

¿Cuándo nace la idea de crear el “Colectivo Calidoscopio”?

A finales del año pasado, un grupo de amigos con intereses comunes alrededor de la imagen empezamos a pensar en la idea de unirnos para trabajar en conjunto, Calidoscopio nació en ese momento. Poco a poco con la idea de suscitar un espacio de reflexión para pensar la fotografía como lenguaje, sus posibilidades narrativas, estéticas y discursivas, fuimos llamando a más amigos de quiénes conocíamos su amor por la fotografía y parte de su trayectoria como creadores visuales. Además de ser la mayoría fotógrafos, encontramos que teníamos en común la preocupación de generar espacios de estímulo a la producción visual, de diálogo con otros fotógrafos y de difusión de obras ya consolidadas.

Todo empezó a tomar curso y materializarse cuando nos acercamos a lasucursal.clo, un espacio independiente que busca estimular procesos y prácticas artísticas contemporáneas en Cali y en el Pacífico, nos presentamos y creyeron en este Calidoscopio; también fue clave Fujifilm Colombia quiénes creyeron en nuestra propuesta y nuestra capacidad para organizar a nivel local un encuentro de narrativas. Y hoy a partir de la gran acogida que han tenido en Cali nuestros proyectos, varias instituciones y centros culturales nos han abierto las puertas para ampliar esos espacios de discusión y reflexión sobre la fotografía en la ciudad y la región.

¿Qué tipo de proyectos desarrollan ustedes dentro del colectivo?

Desarrollamos proyectos personales que surgen a partir de la experiencia, las búsquedas y las necesidades expresivas de cada uno. Pero también buscamos concebir proyectos colectivos que posibiliten una reflexión sobre nuestro territorio, es decir la Cali que habitamos hoy, en su pluralidad. También estamos procurando generar espacios de difusión de obras fotográficas y discusión alrededor de la fotografía.

En su caso, ¿qué ventajas encontraron a la hora de agruparse y crear proyectos fotográficos?

Uno de las ventajas de pensar en colectivo es la posibilidad de alimentar ideas desde el diálogo, el intercambio y la construcción en conjunto. Es la diversidad de miradas justamente lo que se constituye en una fuente de creación. Para cada uno de nosotros es supremamente enriquecedor conocer otras formas de ver y lograr incorporarlas, ese proceso hace que cada uno construya una perspectiva más compleja sobre las preguntas y procesos creativos propios.

¿Cómo describen el proceso creativo en grupo, a la hora de crear nuevos proyectos fotográficos?

El proceso creativo en grupo nos permite concebir el “Calidoscopio” como un encuentro de múltiples miradas y saberes. Esencialmente porque el colectivo está conformado por personas que provienen de distintas disciplinas, campos de conocimiento y que han encontrado en el quehacer fotográfico un medio de expresión. Nos entendemos como consumidores, creadores y espectadores de la imagen, desde ese lugar valoramos el compartir abiertamente cómo cada uno va concibiendo una idea en perspectiva de desarrollo, y depurarla en el diálogo e intercambio constante.

Además de proyectos fotográficos, ¿aprovechan ustedes el colectivo para desarrollar otras dinámicas de trabajo? De ser así, que otros trabajos desarrollan?

Además de los proyectos fotográficos nos interesa generar redes que enriquezcan el campo de la fotografía en Cali, establecer un diálogo con otros grupos o personas en el escenario de las artes visuales en la ciudad y el país. Con esto, buscamos crear y promover espacios locales de diálogo y formación alrededor de la imagen, para así estimular la producción, entablar debates y formar audiencias críticas frente al concepto de la representación fotográfica.

De esa intención podemos mencionar la gestión conjunta con la Fundación Camina el Río y La Sucursal.clo para la exposición La ciudad de los Hongos de la fotógrafa caleña Carolina Navas, en el marco del Festival Internacional de Cine de Cali. También durante el mes de octubre del año pasado, fuimos el enlace para coordinar el conservatorio ¿Sirve de algo el portafolio? en nuestra ciudad. Evento previo al 1er Encuentro de Narrativas Visuales Fujifilm en Bogotá, en el cual varios miembros participaron de los talleres y enviaron sus portafolios, de estos últimos dos obtuvieron una mención de honor para la asesoría de sus proyectos.

En el mes pasado, junto a La Sucursal.clo y Fujifilm realizamos en Cali el evento Dos proyectos con un objetivo, Cali; que contó con talleres y conferencias de los fotógrafos Jorge Panchoaga y Santiago Escobar Jaramillo, además de la exposición de La Casa Grande, obra del primero de ellos.

¿Que piensan sobre el papel de los colectivos fotográficos en el país?

A diferencia de muchos otros países, en Colombia la tradición fotográfica es poco conocida fuera del país y débilmente difundida dentro. Aunque los colectivos no son algo nuevo, es ahora cuando empieza a sentirse su fuerza. Colectivos como +Uno y La Manada, en Bogotá, han empezado a abrir espacios para que otros colectivos como el nuestro puedan manifestarse. Ellos han abierto caminos, han empezado a establecer redes de trabajo y apoyo, logrando no sólo que la fotografía colombiana sea reconocida en el exterior, sino que empiece a fortalecerse la nueva generación de fotógrafos que se están formando y que han iniciado a crear obras. Algo importante que hay que decir sobre los colectivos como el nuestro es que funcionamos fuera del centro del país. Quizá por eso muy pocos son conocidos, pero no por ello menos activos. Es importante darlos a conocer y apoyar las diferentes actividades que realizan.

Por ejemplo, existen también colectivos de formación y corte académico que han movilizado espacios de formación y creación de líneas de investigación. En Cali, por ejemplo está el Colectivo Quiasma de la Universidad Javeriana, fundado hace nueve años, y en el cual fueron formados dos de nuestros actuales miembros. Ellos nos han invitado a participar de su próxima Semana de la fotografía en septiembre de este año.

Es diferente, pero importante nombrar, colectivos como el de Cotorreo fotográfico, interesados más que en difundir obras o estimular públicos, en la discusión alrededor de temas más técnicos o de intercambio de experiencias en fotografía de bodas y eventos.

Creemos en la fuerza inquebrantable del trabajo en red y consideramos que el desarrollo en colectivo propicia procesos de producción ligados a la investigación que enriquecen el escenario de la fotografía en Colombia.

 
Para ver más sobre el trabajo que está desarrollando el COLECTIVO CALIDOSCOPIO, sigan sus enlaces:

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