El fotógrafo Colombiano CARLOS DUQUE nos cuenta un poco de su proyecto “LIBERTAD INCONDICIONAL”:

Estas murallas llamadas libertad

Lo que se inició como un ejercicio plástico de realidad virtual se convirtió en una bella y penosa experiencia de vida que he titulado “Libertad incondicional”. En principio, se trataba de un juego casi inocente por medio del cual una persona recluida en prisión podría hacer “realidad” teletransportarse a un sitio determinado fuera de prisión gracias a la magia de la fotografía. La cosa parecía sencilla: le preguntaría a hombres y mujeres recluidos en prisión: “si, en este instante, usted estuviera afuera, ¿cuál sería un lugar donde disfrutaría al máximo su sueño de libertad?”. Tomaría nota de los lugares elegidos, agarraría mi cámara, iría y tomaría la fotografía del sitio señalado, la imprimiría en tamaño gigante, la llevaría a la cárcel, la desplegaría a modo de telón de fondo en uno de los patios de prisión donde el recluso interactuaría libremente con la imagen del sitio que escogió mientras yo haría ¡clics! de esos momentos de felicidad incondicional. Pero no contaba con que este juego de libertad se convertiría en desolador espejo de nuestra juventud.

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