El fotógrafo Colombiano LALO BORJA nos cuenta un poco de su proyecto “VENDEDORES AMBULANTES ”:

A principios de 1995 regresé a vivir en Cali, Colombia, con la intención de permanecer indefinidamente en mi país luego de una larga temporada en el exterior.

Yo regresaba a casa luego de haber estado veintidós años por fuera (Toronto, Canadá y San Francisco, Calif.), época en la que me hice fotógrafo.

A las pocas semanas de estar allí decidí producir un documental de retratismo fotográfico sobre los vendedores ambulantes que trabajan los domingos en un parque cercano a la casa de mi madre, en el vecindario que me vio crecer.

Se le conoce como Parque Panamericano y fue concebido y construído en 1970, derrumbando docenas de casas de habitación que conformaban una gran manzana en este barrio al sur. Esto se hizo con motivo de la celebración, en 1971, de Los Juegos Panamericanos que tuvo como sede la mencionada ciudad.

Es un parque que en días laborables permanece semi-vacío en oposición a los días festivos y fines de semana cuando se empieza a llenar de público desde antes del medio día. Los domingos se llena de gentes que hacen del parque un lugar de esparcimiento, sitio de reunión o de conquista.

Hasta allí llega un multitud de gente trabajadora a descansar o a interactuar socialmente, escuchar música, tomar cerveza o simplemente a tirarse bocarriba sobre el césped a dormir o charlar.

Junto a quienes buscan descanso llega también una gran cantidad de vendedores ambulantes que deambulan entre esta población ofreciendo desde un bizcocho hasta un sermón religioso.

Mi idea original era simplemente hacer retratos individuales de este grupo heterogéneo de seres que caminan la ciudad de un lado a otro cargados de mercancía o empujando cacharros sobre ruedas, canastas con alimentos, o mesas que serían luego utilizadas para montar juegos de cartas y todo tipo de artimañas que pudieran de alguna forma rendir beneficios monetarios a sus promotores.

Los vendedores llamaron mi atención debido a que para fotografiarlos era necesario hacerme yo también uno de ellos: fotógrafo ambulante. Es decir, cargar con cámara, trípode, trapo de estudio, cuerdas para amarrar el trapo negro a las ramas de algún árbol y pasar largas horas tratando de convencer a quienes me interesaban para que se dejasen fotografiar para el proyecto.

Me produjo mucha ilusión fotografiar un proyecto que suponía inherente el espíritu de pioneros admirados quienes habían llevado a cabo similares tareas.

Hablo aquí de Eugene Atget, August Sander, Diane arbus, Richard Avedon, para mencionar sólo cuatro de entre los miles de artistas que en un momento dado hicieron de esta práctica callejera una celebración del espíritu creativo del retratismo de puertas para afuera.

www.laloborja.co.uk