CLAUDIA LEON nos cuenta un poco sobre su serie de collage “NUEVE MUJERES QUE ME HABITAN”:

En la cercanía y la lejanía transitan en mi ser historias, visiones, colores, sabores, sentires y dolores aprendidos y desaprendidos, heredados y adquiridos. Mi linaje femenino se compone de memoria, olvido, silencios, distancia, abandono,- y al mismo tiempo-, de fuerza, valentía, sutileza, ternura y tejido. Entre soltar y sostener me voy descubriendo, re-creando y construyendo.

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Matilde

Ella es Matilde Vargas Ibáñez. No sé nada de su vida pero es la madre de mi padre biológico. Los recuerdos que tengo de ella son mínimos, fríos y de lejanía. Aun así... es una de las mujeres presentes-ausentes en mi vida.
 
Laura

[Fragmentos de Laura] No se pueden crear lazos de hermandad sin comunicación -aunque genéticamente exista un mandato que lo demande-. Laura Valentina León Ramírez es mi hermana paterna. La he visto 2 veces en mi vida. Ahora tiene 18 años y estudia Derecho en la misma universidad donde yo estudié. Seguramente somos dos mujeres completamente distintas pero con ese sentir común de habernos criado como hijas únicas sabiendo de la existencia de alguna hermana lejana.
 
Andrea

Ella es mi tía Andrea. Andrea del Pilar León Vargas. Recuerdo que al llegar a casa de mi padre siempre buscaba estar con ella, pues era esa cuota de complicidad que le hacía falta a esa enorme casa. Ya había olvidado la cara de mi tía Andrea. Solo me quedaban tiernos recuerdos hasta el día que mi padre me contó que su historia de vida no fue tan dulce como yo esperaba que fuera. Rebelde en la sobreprotección. Bella y tal vez abusada por su belleza, cayó en manos de esos personajes de los 90's en Colombia. Me sorprendió el gesto de sus brazos en la única foto que tenía mi padre de ella. ¿A qué se aferraba Andrea?
 
Olga

Ella es Olga Patricia Arango Marulanda. La tía que tuvo a mi primo más cercano, con el que más me peleaba de chiquita y junto a quien más he compartido el mundo de la aventura y el arte-sano. Por ella aprendí a amar la música andina y la música protesta. Ingeniera, matemática, sumamente estructurada y (tal vez por eso mismo) solitaria. De ella he aprendido que por más que queramos controlar todas las situaciones hay cosas que se nos escapan de las manos.
 
Martha

Ella es Martha Lucia Arango Marulanda. La hermana mayor de mi mamá y mi madrina de bautizo. Mujer migrante y sobreviviente al cancer de seno. De ella aprendí que la ternura y la dulzura no le resta valentía ni fuerza a las mujeres. En el año 2000 mis tíos decidieron ir a vivir Miami -típico destino para los migrantes latinos de la época-. Arquitecta y madre de mis primos, Nicolás y María Camila, trabajó en "las flores" mientras mi tío (administrador de profesión) trabajaba lavando autos para poder ahorrar y estabilizarse en su nuevo destino.
 
Camila

Ella es María Camila Caballero Arango, mi única prima mujer de primer grado. Cami nació cuando yo tenía 11 años. Recuerdo la ilusión que tenía al saber que después de tanto tiempo de compartir con mis primos hombres tendría una cómplice y una amiga en casa. La cuestión fue que su compañía solo me duró solo 4 años pues, así como mi primo Nicolás, Camila sería segunda generación de una familia de migrantes en EE.UU. Siempre me sorprendió que a pesar de lo pequeña que era cuando dejó su país de nacimiento, su arraigo y nostalgia por lo que sus padres decidieron dejar atrás era tan pasional que siempre que hablábamos lloraba a mares porque quería volver. Evidentemente Cami se movía desde la sensibilidad... razón la por la cual se ha convertido en una mujer de libre pensamiento y ligada a las artes y la cultura en Miami. Su nostalgia por dejar un territorio que conoció por muy poco tiempo es extraño, así como todas las distintas experiencias de quienes han migrado por voluntad o por obligación. Después de su partida he compartido con Camila 5 veces aquí y allá, días y meses, pero nunca tanto tiempo como pensaba compartir cuando éramos chicas.
 
Gisselly

Ella es Gisselly Marulanda "de Arango" Cardona, mi abuela, la mujer que me crió y con quien viví toda mi infancia, parte de mi adolescencia y el último año antes de venir de nuevo a Chile. Nació en Salamina, Caldas y se fue con mi abuelo a Bogotá cuando tenía 15 años. Perdió a su primera hija nacida. No estudio nada formal desde que dejó la escuela excepto algunos talleres y cursos variados. Siempre fue autodidacta, pisciana, amante de la música y las artes. Teje, cocina, toca guitarra, canta, baila tango y milonga, es excelente anfitriona, le encanta recibir gente en su casa. Se separó de mi abuelo cuando mi mamá (la menor de sus hijas) era muy chica. Levantó y mantiene su casa con esfuerzo, como si fuera su templo. Católica, con una fe inquebrantable. De vez en cuando le pido que encienda una velita pa levantar recitos cuando hay temas importantes que quiero se concreten. De ella he aprendido a amar las flores, a tener mi jardín y a respirar profundo.
 
Liliana

Ella es Liliana Arango Marulanda, la menor de sus hermanas y la primera en darle niets a mi abuela. Mi mamá me tuvo a los 18 años, alejada de mi padre biológico. Soy entonces, como tal vez muchs de nosotrs- una hija no planificada, colada en el sistema y un choque al status quo del orden familiar. La valentía, no consciente, de mi madre para darme la vida siendo tan joven no nos llevó a desarrollar ese tipo de relación "madre-hija" de -autoridad y cuidado- sino que de alguna manera se tornó en una relación más desde la ternura, lo permisivo, el proveer, el consentir de hermandad, apoyo y -en un momento de mi vida- de muchísimo apego. Cuando era niña no entendía porque mi madre actuaba de cierta forma...esperaba que fuera ese tipo de madre que lo sabía todo (a veces no tenía respuestas para mí pero hacia lo posible por dármelas), que tenía súper poderes para solucionar todos los problemas que se me presentaban (en realidad en eso sí que es buena / le doy un 7 de 10), que preparaba el almuerzo y las onces para llevar al colegio (no, esa era mi abuela / mi madre cocina con un libro de recetas al lado y aprendió cuando se casó alrededor de los 30 años). Definitivamente no entendía que ella dejara de hacer cosas o que hiciera cosas que no cumplían enteramente con el "rol de madre". Después entendí que era completamente normal lo que sucedía, que ambas teníamos primero que aprender y explorar el ser nuestras propias madres. Me siento muy afortunada cada vez que sonríe, que me abraza y me besa; cada vez que la veo bailar o planificar las reuniones familiares. Ella es un pilar. El amor está de su lado.
 
Claudia

Yo soy Claudia Milena León Arango. Ellas han sido yo y yo seré muchas otras más. Soy un alma de antiguas eras, con muchas vidas y de diversos mundos. No es fácil recordar, pero aquí estoy, tratando descifrar las pistas que me llevan a encontrar el propósito de vida. Hay quienes lo encuentran más temprano que tarde. Yo, soy de procesos lentos. No tengo prisa. Cada paso que he dado, incierto o calculado, me ofrece señales a las cuales cada vez he prestado más y más atención. Esta serie de collage, por ejemplo, es una de ellas.