La fotógrafa Colombiana SUSANA DE LA CALLE nos cuenta un poco de su proyecto “PAPÁ”:

Hace un poco más de un año mi padre falleció mientras yo vivía en Australia. Durante 7 años sufrió de una enfermedad llamada Crohn, una trastorno del sistema inmunológico que permanentemente le hacía agujeros en sus intestinos y le obligaba a mantener una herida abierta en su abdomen. La enfermedad tenía altos y bajos, pero en la tercera gran hospitalización entró en un estado catabólico, una falla generalizada en todos sus órganos.

Luego de unos meses después de su muerte regresé a Medellín. Al llegar a casa me encontré con una sombra que a veces veía extendida sobre su cama. De repente, volvía la mirada y me daba cuenta de que la cama seguía vacía. Su olor, una mezcla entre su perfume natural y el olor a enfermedad de Crohn, permanecían en su cuarto y en varias de sus pertenencias. Fue allí en donde comenzó para mí otro tipo de duelo: el de sus objetos.

Dicen que para afrontar de una manera más sana la muerte de alguien, es bueno deshacerte de todo objeto que le perteneciera. Dicen también que el acto de botar es el acto de dejar ir. Durante mi ausencia, mi mamá y mi hermana habían regalado y botado casi todos sus zapatos, pijamas, camisas e insumos médicos. Sin embargo, mi experiencia se movía a otro ritmo. Trataba de comprender una partida, pero sin ver un cuerpo muerto. Mientras tanto yo me aferraba a una proceso espiritual que me permitía llevar todo con más calma y compresión.

Empecé a abrir los closets, a esculcar en cajas de cartón que acumulaban organizadamente sus objetos. Los fui escogiendo y atesorando. Vi su cámara y algunas fotos de juventud. Encontré su cuchara y su vaso (por aquello de la asepsia en casa), la navaja que llevaba a todos los paseos, el carriel que cuando se lo ponía me hacía sentir vergüenza; y de esta manera empecé a encontrarle un valor increíble a cada cosa que tomé y guardé en mi propia caja. Le estaba dando tanto protagonismo que ya los objetos eran para mí el sujeto. Creí que sus cosas eran él, y aunque en parte, ellas conservan su energía, el espíritu de papá tenía que ser más grande que toda aquella materia. Era yo misma quien estaba limitando ese complejo proceso de transformación, el mío y quizá, el de él también.

*Esta serie va dedicada a todo aquel que ha experimentando la muerte de un ser amado.

www.behance.net/susanadelacalle