VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA

—Ovidio Gonzalez
 

OVIDIO GONZALEZ uno de los fotógrafos seleccionados en nuestra última convocatoria "Reflexiones de Confinamiento" nos cuenta un poco sobre su proyecto “VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA”:

Encerrado en casa comprendí que tan frágil es la vida y que tan susceptible puede llegar a ser el miedo y la ansiedad. En Colombia no sabemos con certeza cuando llegó el COVID-19 a nosotros, lo cierto es que el 25 de marzo de 2020, inicio lo que para muchos era un mundo desconocido, lo que el imaginario colectivo tradujo en medios como quedarse en casa, lo que muchos adoptamos a las malas como una pausa. En casa vi los diarios y los noticieros ilustrando la realidad del exterior, viví el caos en todos los almacenes, me quedé sin algunos víveres, sin mencionar alcohol y anti bacterial –el cual no se conseguía en ningún lugar–. Pasamos 156 días de cuarentena, y mientras el tiempo –alargado y eterno– pasaba, veía a mi pequeño hijo cada vez evidenciando síntomas del encierro, la pérdida del sueño no solo la estaba viviendo yo, y la actitud le estaba cambiando por completo.

En ese contexto hicimos un trato, emprendimos un viaje fantástico hacia un lugar seguro. Construimos un túnel del tiempo con sabanas, recorrimos selvas en nuestro jardín, nos volvimos los amos del tiempo y el espacio. Planeamos llegar al centro de la tierra, viendo las estadísticas, y retomando algunos cálculos que plantea Julio Verne, concluimos que el COVID-19 no llegaría al núcleo de la tierra debido a la densidad y las altas temperaturas, así que emprendimos este largo viaje. Nunca me imaginé que viajar en el tiempo fuera tan complejo, el túnel de sabanas que construimos nos llevó al cuarto de un Tiranosaurio Rex que crecía con la luz, nos llevó a extensas llanuras de patio donde caminaban hermosos y gigantes Elefantes, durante el viaje, vimos como las estrellas de pronto se posaron en el baño y pudimos de pronto cada vez jugar con ellas. Al pasar los días nos sumergíamos mucho más hacia el seguro núcleo terrestre, siempre llevábamos con nosotros un tapabocas especial que nos cuidaba del virus, gel anti bacterial y algo de alcohol, un día encontramos un pequeño planeta azul con carita feliz y un perro de peluche que nos acompañó una buena parte del viaje. Muchas aventuras fantásticas pasaron durante esos 156 días, este viaje al centro de la tierra durará por lo menos 6 años más, mientras la mente de mi pequeño hijo madure y se convierta en un adolescente que no recuerde cómo funciona el túnel de tiempo de sabanas.

Viaje al centro de la tierra, nace de la necesidad como padre de sacar a mi hijo del encierro de cuarentena, habla de lo duro que fue este proceso, reflexiona sobre la paternidad y el cuidado de nuestros hijos, así como también de como los imaginarios sirven como pedagogía con los niños. Es un imaginario basado en el libro de Julio Verne, abierto y sincero que nos hace cómplices a mi hijo y a mí.

ovidiogonzalezs.pb.photography

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